BOTELLAS DE VIDRIO: Para degradarse una botella de vidrio necesita al menos cuatro mil años. En las excavaciones arqueológicas se han encontrado perlas y trozos de vidrio que databan de 2000 años antes de Cristo. Compuesto por arena, soda cáustica, cal y aditivos diversos, es químicamente muy estable si se calienta o somete al contacto con líquidos ácidos y alcohólicos. Este inconveniente es también con seguridad una ventaja: el vidrio protege eficazmente su contenido de la luz y de los microorganismos. Como envase resiste y como desecho también si no es molido ni refundido. La única solución es romperla y reciclarla.
COLILLA DE CIGARRILLO CON FILTRO: A pleno sol, una colilla de cigarrillo con filtro, tarda de uno a dos años en desaparecer. El filtro es acetato de celulosa: un compuesto de síntesis que no es atacado. Habituados a lo natural, las enzimas de bacterias y de hongos, encargadas de la descomposición, tienen la fastidiosa tendencia a hacerle asco a esa materia, lo que aumenta sensiblemente los tiempos de degradación con respecto a la colilla normal. Si cae al agua la desintegración se realizará en la mitad del tiempo pero contaminará más de setenta litros de agua potable al mojarse y soltar la nicotina y el alquitrán que contiene.

FÓSFOROS: compuestos de menos de un gramo de madera de álamo, los fósforos tardan seis meses en desaparecer en un medio húmedo. El desarrollo de la degradación en el bosque o en un jardín, es rápida, una fina capa de moho blanco ataca a su principal componente, la lignina. Pero esta degradación rápida no puede ser pretexto para arrojar sus fósforos en cualquier parte.
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